PROCESO DE TRANSFORMACIÓN

El punto de transición de todo esto es esto es: el servicio al pecado o a la justicia. En el capítulo 6 el apóstol Pablo se para en el medio de un proceso de transformación en el cual ninguna persona debe quedar, estamos hablando de la vida de Dios actuando desde nuestro espíritu para quitar de nuestras vidas el servicio al pecado, para servir a la justicia.

Romanos 6: 13 ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.

Romanos 6:20 Porque cuando erais esclavos del pecado, erais libres acerca de la justicia. 

Esta es la expresión central del mensaje: ERAN LIBRES A LA JUSTICIA.

Entender este punto es el pasaporte para terminar los procesos de transformación del Señor en nuestras vidas.

Esto no quiere decir que después no vamos a tener que transformar nada en nuestra vida, no, lo que queremos decir es que debemos salir de cualquier estadío de estancamiento en nuestras vidas, y aquí está el pasaporte.

¿Cuántos quieren el pasaporte sellado y aprobado para decir vamos a lo que sigue?

Este es el punto, que cuando éramos esclavos del pecado, éramos libres acerca de la justicia, lo que nos está diciendo este pasaje es que hay un beneficio en estar esclavo del pecado, ese es el punto en el que la mente y el corazón no logran soltar muchas veces las antiguas maneras de vivir.

Por eso el apóstol Pablo insiste señores salgan de la antigua manera de vivir, no anden conforme a la carne. Hay un proceso en nuestra mente y en nuestro corazón que debe sufrir de alguna manera el soltarse de un beneficio.

¿Cuál era el beneficio? Es que cuando éramos esclavos del pecado éramos libres acerca de la justicia, no había un pedido de parte de la justicia constante acerca de nuestras vidas.

Romanos 6:21 ¿Pero qué fruto teníais de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? Porque el fin de ellas es muerte.

La gran pregunta del apóstol Pablo: ¿Cuál es el resultado? Qué podemos lograr en nuestra vida no haciéndonos del servicio a la justicia, no sometiéndonos al servicio de Cristo.

Porque en el servicio a Cristo dice:

Romanos 6:22 Más ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna.

Hay un pase directo, al haber sido libres del pecado han sido hechos siervos de Dios.

No hablamos de servicio a Dios para ser justificados, o que hacemos cosas para Dios para sentirnos mejor, porque todas esas cosas no sirven de nada. Hay cosas que los cristianos sacan a luz y dicen: “no pero mire lo que yo hice, hice esto para Dios, hice esto para la iglesia”. Pero nada de lo que podamos facturar tiene que ver con lo que esta palabra está diciendo.

Está hablando de un reconocimiento, ¿de dónde fuimos sacados?, de una esclavitud para llevarnos a otra esclavitud.

Pero es una esclavitud que manifiesta el más alto nivel de libertad en Dios, es el gozo de habitar los tiempos y los ciclos completos en Dios.

Cuando podemos ver los procesos de libertad de Dios sobre nuestra vida, sobre cosas concretas, libertades financieras, libertades de pensamientos, libertades de carácter, libertades de conducta que se presentan, libertades en las familias.

Servimos a Dios cada vez que nuestros miembros, nuestros pensamientos, nuestro carácter y deseos son sometidos a la obediencia de Cristo.

Servimos porque esa es la manera en que manifestamos nuestra naturaleza, el servicio que pide una reforma no es el servicio de actividades organizadas por el pastor, no, no es el servicio que se espera de nosotros, es el servicio por causa de la justicia.

Cada vez que nos renovamos en el espíritu de nuestros pensamientos estamos produciendo el servicio esperado, cada vez que nuestros miembros son sometidos, cada vez que dejamos de lado un deseo personal y buscamos los deseos del corazón de Dios, ese es olor grato que sale de nosotros y que queremos producir en este tiempo.

Servimos porque de esa manera manifestamos nuestra naturaleza en Dios, proveemos a la verdad necesaria de Dios, ser instrumentos de justicia ¿Cómo? El camino es:

Romanos 12:1-2 Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. 

Nuestro culto racional, presentar nuestros miembros en sacrificio vivo es de qué manera hoy sometimos algo de nuestra vida para a servir a la justicia de Dios, qué cosa fue llevado a la obediencia a Dios hoy en nuestra vida. Cuando llegó ese pensamiento equivocado, dijimos: silencio porque no perteneces a la justicia que es en Cristo. A qué emoción determinamos renunciar, a qué emoción decidimos hablar desde Cristo y decimos: yo sé para que he sido llamado, no para los caprichos de los pensamientos, no para los caprichos de las circunstancias, sino para ser un instrumento de justicia.

Esto no es ser santos porque si, es ser santos por haber entendido de dónde fuimos sacados y hacia a donde queremos ser llevados, la reforma tiene un diseño original al cual estamos siendo provocado en este tiempo.

Cuando alguien en medio de una tribulación puede sonreír y expresar el gozo de Dios, ese gozo ya no es un gozo personal es un instrumento de justicia en las manos de Dios, que se levanta en el mundo para decir: “si es posible”.

Gracias por leer y ser parte!

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