TRANSFORMACIÓN PARA VER AÑADIDURAS

¿Cuáles son las añadiduras que buscamos?

Cuando decimos añadiduras podemos referirnos a:

Mateo 6:33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

El problema es que cuando nos prendemos a esas añadiduras y esas añadiduras no llegan, descubrimos que nunca entendimos lo anterior.

El problema está cuando nosotros nos aferramos a los resultados esperados, “Dios me dijo que yo iba a tener trabajo antes de fin de mes”, y en vez de estar aferrado a la palabra, nos aferramos al resultado. Entonces, ¿qué tiene que hacer Dios con nosotros?, no darnos el trabajo, cerrar el grifo, porque Dios no nos llamó a estar aferrados a los resultados esperados sino a Él, es la fe en Jesucristo, nuestra fe no está depositada en resultados.

Pero en realidad las añadiduras que esperamos ver es lo reza en el video institucional de este año que habla de 2° Pedro 1:5, habla de añadid.

Las añadiduras que esperamos ver en este tiempo, son las que nosotros vamos a producir.

2° Pedro 1:5 vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. 

Estas son las añadiduras que queremos ver, que una reforma quiere ver, pero que no nos queden dudas que Dios nos va a dar casa, auto, puede ser, pero no son las que queremos ver.

Las añadiduras que queremos ver son las que vamos a producir por una iglesia que se va transformando y que se va reformando y que va siendo instrumento de justicia.

1.- Añadid a vuestra fe virtud, ¿Qué es añadir virtud?

Añadir virtud es realizar una gestión con calidad.

Reconocemos que Dios está transformando nuestra vida, cuando somos personas que traemos añadiduras en este tiempo y a esta generación.

Virtud es vivir reconociendo las coyunturas del cuerpo que es la iglesia, nuestra gestión no la juzgamos nosotros mismos, sino que la juzga la vida del cuerpo, o sea no es que nos sentimos bien con lo que hacemos, sino que el cuerpo se siente bien por nuestras acciones en Dios.

Hacemos cosas para ver verdaderos frutos y no solamente por hacer, nos volvemos atractivos y agradables a otros, toda soberbia y orgullo son quitados y reemplazados por una humildad y una paciencia, una búsqueda de madurez corporativa y no individual.

¿Cuáles son las virtudes de aquel que nos llamó?

Las virtudes de aquel que nos llamó son las que desde su naturaleza pueden ser manifestadas por nosotros. Esas virtudes pueden ser manifestadas desde una genética, no pueden ser escritas.

2.- A la virtud se le añade conocimiento.

Añadir conocimiento es entender que no podemos añadirle conocimiento a la fe sino que añadimos conocimiento a la virtud, el conocimiento es una herramienta que va liberando nuestra vida.

Es por eso que cuando Dios nos da entendimiento sobre un asunto va liberándonos, nos va soltando y nos va aferrando a una nueva vida, el conocimiento es el que opera en esta transformación.

¿Pero cuál es el problema? 

El problema es que hay personas que llegan a Dios y no les preocupa la virtud, pero siempre están buscando conocimiento, entonces se crea un monstruo.

Personas llenas de conocimiento bíblico, pero que no funcionan en la vida del cuerpo, porque es la virtud la que crea una plataforma para que el conocimiento sea productivo, sea eficaz en nosotros. Debemos provocarnos a una vida corporativa.

Cada uno de nosotros debemos añadirle virtud a la vida, que le añadamos una vida de gestión en función de la genética de Dios en nosotros, provocándonos unos a otros a la vida del cuerpo, comenzando con nuestra familia.

3.- Al conocimiento se le añade dominio propio

El nivel de dominio propio al que el Señor nos va a llevar es para productividad, el dominio propio que viene por la vida del espíritu.

El dominio propio no se añade en nuestras vidas desde la nada, el dominio propio se aferra al conocimiento, entonces abramos este tiempo sobre nuestras vidas para que el Señor nos dé aún más entendimiento.

Romanos 14:7 Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí. 8 Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos. 9 Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven.

¿Para qué murió y resucitó Cristo? ¿Para que seamos salvos y nos vayamos al cielo, para que tengamos una mejor vida, para que nuestra familia sea transformada?

Para ninguna de estas cosas, SINO PARA SER SEÑOR.

Este es el corazón de una generación reformada en Cristo, que no ha aceptado los procesos externos de transformación, sino lo genuino de la vida del espíritu en cada uno de nosotros.

Cuando Israel fue sacado de Egipto, luego de que Faraón deja salir a Israel, el primer lugar donde ellos se reúnen es Sucot. Sucot es un primer estadío de los israelitas donde se esperaba que en ese momento hubiera una transformación en el pensamiento, en salir de un pensamiento esclavo para vivir en la libertad en Dios.

Sucot era la última tierra productiva de Egipto, Israel vivía en la mejor tierra de Egipto, porque dentro de la cultura egipcia, ellos tomaban como que la agricultura y la ganadería eran trabajos menores.

Entonces las grandes ciudades estaban en zonas secas estratégicamente puestas, para que las zonas productivas la trabajaran los esclavos. Sucot estaba en el delta del río Nilo, donde había una productividad extrema.

Pero allí en esa tierra tan productiva, tan fértil, tan rica, Israel está parado y por primera vez pueden verse juntos y decir ya no somos familias esclavas, ahora somos una nación grande, identifica lo que Dios le dijo a Abraham: “haré de ti una nación grande”.

Es la primera vez que ellos pueden ver que no tienen que esperar a vivir la promesa, sino que ya está cumplida allí. Ya Dios ha cumplido la promesa antes de salir, ya son una nación grande, pero ellos están en la tierra productiva, pero cuando alzan la mirada para ver a donde Dios los lleva, ellos ven el desierto más terrible, ellos vieron la sequedad más profunda, un cuadro amenazante.

¿Qué esperaba Dios de Israel y que espera Dios de un corazón que entiende la gracia?

Es que ante cualquier escenario amenazante, nosotros debemos saber hacia dónde estamos siendo llevados por Dios, de que somos sostenidos por Él todos los días de nuestras vidas, que debemos tener una dependencia absoluta de Él. Esto es tener conciencia en la gracia de Dios.

En Romanos, el apóstol está presentando el pensamiento de un corazón conforme a la gracia de Dios: si vivimos, para Él vivimos; y si morimos, para Él morimos. ¿Cuál es el problema? Vivimos para El, es el corazón de una persona procesada y transformada en este tiempo.

Nada de lo que hacemos, lo hacemos para nosotros, no hacemos nada para nosotros. No nos levantamos a la mañana para trabajar para nosotros mismos, no nos defendemos a nosotros mismos, todo lo hacemos para Él, si vivimos es para Él, no hay problema si tenemos que morir para Él, porque nuestro Señor es Señor de los vivos y de los muertos.

4.- Añadid al dominio propio, paciencia

Dios está trayendo una generación que es paciente. La paciencia en los tiempos de reforma no es como alguien que tiene que tolerar la falta de resultados o la falta de productividad.

La paciencia en los tiempos de reforma es saber esperar los tiempos que aceleran las cosas, la paciencia en los tiempos de reforma es la atmósfera que produce aceleramiento.

Creamos que este tiempo de paciencia no es espera vana, sino que vamos a crear en nuestro corazón una paciencia que acelerará todas las cosas sobre nuestras vidas.

Y tenemos confianza de que si Él murió y resucitó nos vivificará. Debemos desarrollar una plena confianza en Él, porque esta es la confianza que produce una reforma.

Muchas gracias por sus comentarios y por compartir estos temas!

Saludos!

A %d blogueros les gusta esto: