LA ELIMINACION DE LAS ORDENANZAS

Cuando Cristo murió en la cruz, El no solamente eliminó El Pecado, los pecados, el viejo hombre, a Satanás y al mundo, sino que también abolió las ordenanzas. En la cruz, Cristo abolió en Su carne la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas. Por tanto, con Su muerte, acabó con estas seis categorías de cosas:

        1. El Pecado
        2. los pecados,
        3. el viejo hombre,
        4. Satanás,
        5. el mundo
        6. las ordenanzas.

La mayoría de los cristianos piensan que los pecados, el viejo hombre, Satanás y el mundo constituyen nuestros principales problemas, y que si estos cuatro elementos son eliminados, todo estará bien. Pero sólo cuando las ordenanzas sean eliminadas, quedarán resueltos todos los problemas y todo estará bien. Era necesario que las ordenanzas, que son las distintas maneras de vivir y adorar, fueran abolidas por Cristo en la cruz para que El pudiera crear en Sí mismo un solo y nuevo hombre.

Hemos oído repetidas veces que en la cruz Cristo efectuó la redención, destruyó al diablo, juzgó al mundo y crucificó al yo, pero tal vez nunca había oído usted que la muerte de Cristo en la cruz también tenía como fin crear un solo y nuevo hombre. Para crear el nuevo hombre, era necesario que Cristo aboliera las ordenanzas. Al abolir en Su carne las ordenanzas y crear de los creyentes judíos y gentiles un solo y nuevo hombre, Cristo hizo la paz entre todos los creyentes. Las ordenanzas separaban tajantemente a los judíos de los gentiles, pero Cristo, con la esencia divina, hizo de ambos una sola y nueva entidad, un hombre corporativo: la IGLESIA.

El Señor no podrá cumplir Su propósito sino hasta que obtenga el nuevo hombre en la tierra. La situación que existe entre el cristianismo actual está lejos de la meta de Dios. Aunque se habla mucho acerca del Cuerpo, no son muchos los que entienden debidamente lo que es el Cuerpo. Además, los cristianos rara vez hablan del nuevo hombre.

DIOS DESEA OBTENER UN HOMBRE CORPORATIVO

Si queremos ver el nuevo hombre, debemos conocer bien que es el viejo hombre. Antes de exhortarnos a que nos vistamos del nuevo hombre, Pablo nos dice que nos despojemos del viejo hombre (Efesios 4:22). Después de crear los cielos y la tierra, Dios creó al hombre, pero no creó un hombre individual, sino una entidad colectiva. Génesis 1:26 habla del hombre en singular y en plural: “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza, y señoreen…” (heb.) [El hecho de que el verbo señoreen está en el plural, mientras que “al hombre” está en singular] revela que Dios siempre ha deseado tener un hombre colectivo.

Muchos conocemos muy bien Juan 1:1 y 3:16, pero desconocemos Efesios 2:15. Este versículo dice: “Aboliendo en Su carne la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en Sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz”. Cuando la carne de Cristo fue clavada en la cruz, El abolió la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas para crear en Sí mismo de los dos, judíos y gentiles, un solo y nuevo hombre. Cuando leemos el versículo 15 junto con el 16 vemos claramente que Cristo abolió las ordenanzas por medio de la cruz y eliminó en ella la enemistad, no con el propósito de redimirnos ni de impartirnos Su vida, sino para crear de los judíos y gentiles un solo y nuevo hombre.

TODA LA CREACION FUE INCLUIDA EN LA MUERTE DE CRISTO

Puesto que la vieja creación estaba relacionada con la carne de Cristo, al ser crucificado Cristo, fue crucificada toda la creación. Hebreos 10 enseña que la carne de Cristo era tipificada por el velo del templo, sobre el cual estaban tejidos querubines, que representan los seres vivientes. Por lo tanto, cuando Cristo fue clavado en la cruz, toda la creación fue clavada juntamente con El. Además, cuando se rasgó el velo del templo, los querubines fueron rasgados también. Esto significa que al ser crucificada la carne de Cristo, también lo fueron todas los seres creados. Este es el concepto bíblico en cuanto a la crucifixión.

Si le preguntáramos a un judío incrédulo acerca de quién fue crucificado en la cruz, él contestaría: “Un hombre llamado Jesús de Nazaret”. Si le hacemos la misma pregunta a un nuevo creyente, probablemente dirá que su Salvador Jesucristo murió allí. Un cristiano más avanzado contestaría que él y el Salvador fueron crucificados. Un creyente aun más avanzado contestaría que el Salvador, él y el diablo murieron en la cruz. La respuesta de otros cristianos que han avanzado más sería que el Salvador, el yo, el diablo y el mundo fueron clavados en la cruz. Si le preguntáramos a un cristiano que ha madurado y que ha sido iluminado, tal vez contestaría que el Salvador, el yo, Satanás, el mundo y todas las criaturas fueron crucificadas allí. Pero si se nos hace esta pregunta a nosotros, nuestra respuesta no sólo debe incluir los cinco puntos mencionados anteriormente, sino también las ordenanzas.

La muerte de Cristo acabó con la vieja creación, le dio fin a todos los elementos negativos del universo.

Un gran abrazo!

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