Cristo abolió en Su carne la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, pero al nuevo hombre no lo creó en Su carne. En Su carne, eliminó las cosas negativas para crearen Sí mismo de los dos: judíos y gentiles, un solo y nuevo hombre. Las cosas negativas fueron eliminadas en la carne de Cristo, mientras que el nuevo hombre, que es algo completamente positivo, fue hecho germinar en Cristo mismo. Debemos prestar atención a dos expresiones del versículo 15: “en Su carne” y “en Sí mismo”. Si yo le preguntara a usted dónde se encuentra hoy, debería contestar: “Primero, estaba en la carne de Cristo, pero ahora estoy en Cristo mismo. En Su carne morí en la cruz, pero en Cristo mismo fui hecho parte del nuevo hombre”.

La obra de Cristo no concluyó con la eliminación de lo negativo, sino que, como hemos mencionado reiteradas veces, la muerte es el umbral de la resurrección, nos introduce en la resurrección. Aunque Cristo en la carne fue crucificado, Su muerte lo introdujo en la resurrección. En resurrección El ya no está en la carne, más bien, El es ahora el maravilloso Espíritu. Fue en Su carne que nosotros, el viejo hombre, morimos, pero es en el maravilloso Espíritu que fuimos creados como el nuevo hombre. Cuando fueron crucificados nuestro viejo hombre y nuestra vieja naturaleza, también fueron abolidas las ordenanzas, las cuales están relacionadas con nuestra naturaleza caída. Luego, en la resurrección de Cristo y en Su maravilloso Espíritu, fuimos creados como el nuevo hombre. No parece lógico afirmar que fuimos crucificados antes de nacer, no obstante, es un hecho maravilloso que sí fuimos aniquilados en la carne de Cristo sobre la cruz. Además, antes de nacer, fuimos creados en el maravilloso Espíritu para que fuésemos el nuevo hombre.

CRISTO ES LA ESENCIA DEL NUEVO HOMBRE

La expresión “en Sí mismo” tiene mucho significado. Indica que Cristo no sólo fue el Creador del nuevo hombre, la iglesia, sino también la esfera en la cual y el elemento por el cual fue creado el nuevo hombre. El es el elemento mismo del nuevo hombre. Después de que se nos dio fin, en El recibimos la nueva esencia. Cristo mismo llegó a ser el nuevo elemento. En nuestro viejo hombre no había nada que sirviera para la creación del nuevo hombre, pues nuestra esencia era pecaminosa. Pero en Cristo obtenemos una esencia maravillosa, en la cual fue creado el nuevo hombre.

Cristo creó un solo y nuevo hombre, la iglesia, al forjar la naturaleza de Dios en la humanidad. Esta obra divina era algo nuevo. Dios, al producir la antigua creación, no forjó Su naturaleza en ninguna de Sus criaturas, ni siquiera en el hombre. Sin embargo, al crear el nuevo hombre, El forjó Su naturaleza en el hombre y produjo así una sola entidad, compuesta de la naturaleza divina y la humana.

Un gran abrazo y excelente fin de semana!

 

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