Efesios 3:11  conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor.

hay muchos creyentes que entiendan PARCIALMENTE lo que realmente significa estar en  Cristo porque no entienden lo que significa EL EVANGELIO.

Es imperioso que todos entendamos realmente el propósito: el propósito y plan eterno de  Dios, para el cual y por medio del cual, nosotros son salvos. Dios no nos salvó a nosotros solamente para sacarnos del pecado, nos salvó para ponerlos en plena comunión con Él a través de la Persona de Su Hijo.

Él nos sacó de una persona, Adán, y nos colocó en otra persona, Cristo.

EL MISTERIO DE LA SALVACIÓN ES QUE ESTÁBAMOS MUERTOS Y HEMOS SIDO TRASLADADOS A LA VIDA.   

En el Nuevo Testamento el término “en Cristo” es usado más de 200 veces. Puede aparecer como “en Cristo”, o “en Quien”, o “en el Amado”, pero todos  hacen referencia a la misma verdad, todos hacen referencia a la misma  realidad: su vida ya no está en Adán, ya no es de la tierra, ya no es más del dominio terrenal, ahora su vida está en Cristo.

La salvación es mucho más que tener algunos pecados perdonados, la  salvación es una nueva Creación, una nueva Criatura, una nueva Vida, una nueva relación con Dios como Padre a través de la Persona de Su Hijo Jesucristo.

Este es el propósito por el cual el Espíritu Santo vino: para llevarnos a la plenitud de esa relación y a todo lo que está en CRISTO, para que ustedes y yo como Su cuerpo, podamos llevar, a cualquier lugar, la plenitud de Cristo y lo manifestemos a Él plenamente en la tierra. A esto es a  lo que hemos sido llamados!

Efesios 1:4, 6, 11 

4 según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin  mancha delante de él…

6 para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos  en el Amado…

11 En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al  propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad.

2 Corintios 5:17 

17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es, las cosas viejas pasaron, he aquí  todas son hechas nuevas. 

En Efesios  hay algo que tal vez nosotros hemos considerado, o tal vez no, pero ahora lo  vamos a considerar juntos. Efesios 4:14 dice: “Para que ya no seamos niños  fluctuantes…”. Este parece ser el tema de todas las cartas de Pablo: Que no  seamos más niños, que no seamos más recién nacidos, sino que seamos  aquellos que han experimentado la posición de hijos y que viven como tales.Que el conocimiento de Cristo habite en nosotros en toda riqueza, en toda  sabiduría y en toda plenitud, y que crezcamos en Él, quien es la cabeza de  todas las cosas. 

Amados, la salvación no comienza ni termina con el perdón de nuestros pecados, ni cuando llegamos a ser, por el nuevo nacimiento, bebés recién  nacidos, niños recién nacidos. La salvación es la entrada al glorioso plan que Dios ha establecido en Cristo. Es más, nosotros estamos en Cristo con el único propósito de crecer en Su imagen absoluta, en Su plenitud  absoluta y en la medida absoluta de Su propia estatura. ¿Quién es la medida plena de la salvación? ¡Cristo!

¿Han oído ustedes a personas medir la salvación por la profundidad del pecado del que vienen y que les ha sido quitado? Dicen: “La salvación es  grandiosa, porque yo era un gran pecador”, y hablan de las cosas que hicieron o no hicieron, y de todas las cosas de las que fueron liberadas.

Es maravilloso que Dios lo liberara a usted del alcoholismo, o lo liberara de la  adicción a las drogas, o de lo que fuera que lo liberó. Es maravilloso que Dios  lo liberara a usted de todas esas cosas, pero esa no es la medida de nuestra salvación. No. Nosotros podemos tener una gran liberación, pero no tener una gran salvación, porque la medida de la salvación no es el pecado, la medida de la salvación es la plenitud de Cristo.

Hay muchas personas que tienen una gran libertad, pero no conocen la medida  plena de la salvación, porque para ellas la salvación es simplemente salir de  alguna circunstancia. Para ellas la salvación es no hacer lo que acostumbraban  hacer. Saben muy poco acerca: de llegar a la madurez, de posesionarse de la  imagen de Cristo Jesús, de convertirse en un hijo de Dios a su semejanza, y de  crecer en Él. En fin, saben muy poco acerca de la salvación. Todo su  entendimiento gira alrededor de lo que ya no hacen.

La libertad es una realidad, pero la salvación es más que libertad, también es un traslado.

¡Nosotros no sólo salimos de Egipto, entramos en Canaán! ¡Esta es  la Verdad! 

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