La palabra Verdad Presente Proviene de la frase griega “parousē alētheia”. “Parousē” significa: llegada, venida. “Parousia” es el término técnico para la llegada de un gobernante o rey y fue luego apropiada por los escritores cristianos y aplicada a la segunda venida de Cristo. Pero, en relación con la verdad teológica, significa verdad, una realidad que se hace manifiesta en el presente en el sentido físico.

“Alethēia”, se refiere a la verdad en sí misma que se expresa con hechos irrefutables; y que no puede ser obtenida por la mente humana y solamente puede ser percibida por revelación divina.

La definición combinada sería: es una realidad revelada de la verdad haciéndose sentir su presencia en el presente, que viene a gobernar como un rey sobre todos los asuntos relacionados con esa misma verdad, revocando cualquier ley establecida previamente antes de su llegada.

En otras palabras, la Verdad Presente es una realidad suprema por encima de todas las otras realidades existentes. La realidad espiritual (verdad) reinando sobre todas las realidades naturales.

Esta manifestación de la verdad propulsa el propósito de Dios hacia su cumplimiento en la tierra.

Esta definición expresa el concepto bíblico de “revelación progresiva” ya que extrae las realidades escondidas del cofre del tesoro de Dios.

Antes bien, como está escrito: “cosas que ojo no vio ni oído oyó ni han subido al corazón del hombre, son las que Dios ha preparado para los que lo aman.” (1ª Corintios 2:9)

El Espíritu Santo tiene un papel y una función indispensable en este proceso, desde el principio hasta el fin.

“Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu, porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios,” (1ª Corintios 2:10)

El espíritu de verdad (realidad) está en nosotros para manifestar y hacer presente las mismas realidades que Dios ha tenido guardadas para nosotros (Juan 16:13).

“Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido.” (1ª Corintios 2:12)

Muchos santos en el mundo están creyendo que hay una “verdad presente de Dios”, que Dios la está revelando a su pueblo y si los santos podemos conectar esas verdades que venimos escuchando de años, pero ahora hay que sacarlas a luz y refrescarlas desde una estructura sólida que se convierta en un estilo de vida porque es la única substancia del Evangelio que va hacer que el infierno retroceda ante un mundo que ya no tiene vuelta atrás.

Ningún hijo que camine a la luz de la verdad presente de Dios va ser desamparado, ni quedado en vergüenza y donde coloquen sus manos será prosperado, porque es un compromiso de Dios, no con lo que dijimos un día en un altar, es lo que Dios dijo y así como Dios tiene memoria para disciplinar a sus hijos, Dios tiene memoria para recompensar aquellos hijos que caminan conforme la Palabra que Él les ha dado.

El respaldo de Dios a la GESTIÓN, de una persona (en todos los órdenes de nuestra vida), tiene que ver con el COMPROMISO que esta persona tiene con lo que Dios está hablando HOY.

Dios NO tiene ningún compromiso con una verdad obsoleta, aún si esa verdad salió de su boca…. Dios para cada generación se renueva.

Jesús fue bien claro cuando habló de vino y odre. El odre es tan importante como el vino, pero ninguno se come el odre, pues solo sirve para transportar aquello que sirvió para preservar. Entonces debemos tener presente, qué es vino y qué es odre. Porque en un momento son inseparables, en otro momento se tienen que separar.

Toda verdad de Dios esta encapsulada en un odre para su tiempo.

Pero llegado el momento el vino es repartido y el odre debe ser cambiado. Y esto es lo que hace EFICAZ a la Iglesia en la tierra.

Cuando Dios revela una verdad, usa “odres”, es decir los elementos que transportan esa verdad. Pero cuando esta verdad se queda, no se revela a nuestra vida, no camina a la luz del Espíritu, queda como un hermoso recuerdo, pero no son recuerdos (memorias) a la que Dios puede apelar para sacar una generación donde esta y llevarla a una dimensión diferente

Este es el gran desafío para esta generación de hijos de Dios: hay cosas en nuestras vidas que ya no sirven que estén. Si Dios va a traer a nuestra vida una verdad presente deberemos ir CAMBIANDO EL ODRE para que el vino comience a añejarse, en el sentido de que tengamos un sabor justo para nuestra generación.

Nuestros Padres fueron el odre para su generación; nosotros somos las personas justas para aquello que Dios está hablando HOY. Porque si nos dejamos transbordar por una verdad que no pertenece a nuestra generación, lo que tenemos no será eficiente para hacer retroceder las puertas del infierno…

La Verdad Presente de Dios no solo sirve de protección sino para ataque, para hacer retroceder y posicionar a los santos, para aquellos que hemos sido salvados y redimidos… El respaldo de Dios a nuestras vidas, en cuanto a la salvación es incondicional. Es un respaldo fuerte sobre mi vida, que donde ponga mis manos Dios me prosperará…

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