Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor. Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo. Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; Y el que creyere en él, no será avergonzado. Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen, La piedra que los edificadores desecharon, Ha venido a ser la cabeza del ángulo; y: Piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados.
Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.

1ª Pedro 2:1-10

Dios creó al hombre con dos objetivos básicos:

1- Que contenga su vida para que lo exprese y manifieste. Dios lo creó como una auto expresión de si mismo.

2- Para que reine y gobierne sobre todo sirviendo a Dios y dándolo a conocer, no con dominio de imposición sino de servicio (sacerdocio). Esto es el sacerdocio y el reinado. Su plan no ha cambiado.

El EVANGELIO Es Vida

El EVANGELIO no es una religión, es una vida. Específicamente, la vida de Jesucristo dada al hombre.

No es una creencia, aunque conocer esta vida formará y moldeará muchas creencias.
No es una conducta o una actitud, aunque experimentar esta vida afecta todo lo que hacemos.
El EVANGELIO desde su misma raíz y en cada rama, está ligado con una vida muy específica que Dios da, forma y glorifica en las personas que le reciben y aceptan su Señorio. El EVANGELIO es Cristo viviendo en usted.

Por lo tanto, el EVANGELIO es vida, pero nosotros necesitamos ser cuidadosos en cómo entendemos esta palabra. La suposición es siempre un gran obstáculo para conocer la verdad.

Deberíamos hacer otra pregunta, ¿qué es vida? ¿Qué significa para Dios vida?

Muchos de nosotros pensamos que la vida es el conjunto de cosas conocidas que está a nuestro alrededor, los amigos que tenemos, los lugares que amamos, el entorno en que vivimos, el ambiente que creamos.
Reunimos personas, cosas, emociones, lugares, experiencias, trabajos y metas, lo ensamblamos en el ambiente que nos rodea y nos define y lo llamamos nuestra vida. Con esta idea como fundamento, el EVANGELIO se convierte entonces en un intento de traer a Dios dentro de dicho ambiente, de traer a Dios dentro de lo que llamamos vida. La religión nos anima a incluir a Dios en nuestras vidas, y a darle luego prioridad entre las muchas cosas que constituyen nuestro entorno.
¡Se nos dice que seríamos mucho más felices y más plenos si invitáramos a Dios a nuestras vidas! Que cuando Dios sea parte de nuestra vida podremos prosperar y tener éxito, alcanzar nuestro potencial y cumplir nuestro destino. Para otros el concepto de vida es algo más interno, pero sigue siendo completamente natural. Muchos creen que la vida es definida por un estado de ánimo y consciencia, la presencia de la voluntad, la emoción, el pensamiento y la acción.

Estando Jesús parado frente a una enorme multitud de judíos, todos los cuales tenían corazones palpitando y horarios ocupados, les dijo:

“En verdad les digo, que si no comen la carne del Hijo del Hombre y beben Su sangre, no tienen vida en ustedes.”

Juan 6:53

Es evidente que a lo que Jesús llamaba vida no tenía nada que ver con el ambiente natural del hombre o con la existencia biológica. Desde Su perspectiva la vida es algo que la humanidad no posee.

La Vida de Dios Es Ajena al Hombre Natural

Una de las cosas más fundamentales y vitales que el Espíritu de Dios busca dejar cristalinamente claro en el corazón del creyente, es que lo que Dios llama vida es absolutamente ajeno al hombre natural. La vida espiritual es totalmente diferente de lo que somos y de lo que conocemos por naturaleza. Para el ser humano no hay absolutamente nada familiar sobre ella.

Sólo cuando nacemos de Su Espíritu poseemos verdadera vida, e incluso entonces comenzamos como bebés recién nacidos que poseen una vida que todavía no entienden.

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