Por lo tanto, el EVANGELIO es vida, pero la vida no es lo que nosotros suponemos. La vida es un atributo de Dios, por consiguiente, nuestra experiencia de la vida es la comprensión y experiencia de Dios mismo.

“Y ésta es la vida eterna: que Te conozcan a Ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.”

Juan 17:3

Cuando nacemos de Su Espíritu, Jesucristo literalmente se convierte en la vida que reside en nuestra alma. Se “nos dio vida juntamente con Cristo” y llegamos a ser “partícipes de la naturaleza divina.”

Nosotros nunca nos convertimos en Dios o poseemos divinidad en nosotros mismos, pero sí recibimos, conocemos, participamos y disfrutamos de todo lo que Él es. De pie frente a una multitud en Jerusalén Jesús proclamó:

“Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan e n abundancia.”

Juan 10:10

“El que tiene al Hijo tiene la vida, y el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida.”

1 Juan 5:12

El centro y la sustancia del evangelio siempre ha sido este asunto de la vida. Una vida (que nunca estuvo verdaderamente viva) se pierde en la cruz y la verdadera vida se gana. Jesús dijo: “Porque el que quiera salvar su vida, la perderá, pero el que pierda su vida por causa de Mí, ése la salvará.”

A los que han nacido “muertos en delitos y pecados,” Jesús se ofrece como “la resurrección y la vida.”Todo esto puede sonar obvio y sin duda el concepto de vida espiritual es muy familiar en el cuerpo de Cristo. Aún así, sostengo que nuestra ceguera a esta realidad es el origen de mucho desaliento y confusión.

Si usted es como yo, ha invertido mucho tiempo y esfuerzo intentando hacer su vida más parecida a la de Jesucristo. Mucho de lo que yo hacía en nombre del EVANGELIO era un esfuerzo para aprender sobre la vida de Cristo y para poner en práctica lo que había aprendido. Trataba de actuar como Cristo, amar como Cristo, hablar como Cristo y orar como Cristo, pero todo eso representaba un enorme malentendido, uno que es espiritual y escrituralmente absurdo, y sin embargo, extremadamente popular en la iglesia. Yo creía que con la enseñanza, disciplina y esfuerzo apropiado podría llegar a ser más como Jesucristo. Esta es una idea muy común, pero es absolutamente imposible. Ninguna cantidad de enseñanza, esfuerzo o disciplina puede transformar la muerte en vida.

“Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es,”

Juan 3:6

”El Espíritu es el que da vida, la carne para nada aprovecha.”

Juan 6:63

La carne y el espíritu son cosas opuestas y contrarias, que operan con naturalezas incompatibles y que apuntan hacia metas completamente diferentes. No se trata de esfuerzo y devoción humana. El estudio de la Biblia y la auto disciplina nunca cerrarán esa brecha. La solución no es preguntarse lo que Jesús haría conforme avanzamos en nuestro día o seguimos un plan de siete pasos para ser más como Cristo.

Cuando usted llega a lo mejor de usted mismo, todavía hay un abismo entre usted y los principios de Cristo que no puede ser superado. Si usted lograra lo mejor de usted mismo, todavía no ha comenzado en Cristo.”

Jason Henderson

El EVANGELIO de la Biblia no es perdón de pecados seguido por devoción humana, auto disciplina y celo religioso. El verdadero EVANGELIO no es imitación de Cristo en la carne, sino la impartición de Su vida en el alma.

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