Los únicos velos que existen en el mundo del espíritu son los velos de la mente, son los pensamientos no adecuados al propósito eterno de Dios para nuestros días. 

Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo. 10 Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta.

Apocalipsis 1:9-10

Cuando Juan llega a Patmos después de haber sufrido todo lo que había sufrido, dice la Biblia que se le apareció una voz y le dijo: ahora vas a conocer a Cristo. Juan había predicado el evangelio y por el testimonio fue metido preso, se ve que su mensaje era violento y ungido, sin embargo cuando llega preso a la isla de Patmos el Señor le dice: Yo voy a empezar contigo, porque tú has hecho muy bien toda la obra, has predicado, has servido a mi nombre, pero hay un detalle: “Me tengo que revelar a tu vida”.:

Si hemos hecho toda la obra de Dios, pero no podemos manifestar a Cristo en nuestra vida, el evangelio todavía no ha comenzado en nosotros.

Entonces el evangelio no es la suma de nuestras historias como cristianos, el evangelio solamente es vinculante a la persona de Cristo manifestada en nuestras vidas hacia los demás. Lo demás son velos, y estos no se rompen sino con la palabra de Cristo, el velo no se rompe porque usted haga un decreto ni una proclama, lo único que puede romper el velo es la gracia de Dios que viene desde afuera por una palabra, y nosotros colaborando con cerrar más los ojos y los oídos humanos y comenzar a oír más lo que la voz del espíritu habla a nuestro espíritu.

Cuando nosotros hablamos de la verdad presente no estamos hablando de un mensaje, sino que estamos hablando de Cristo, la única verdad presente que existe es la de Cristo. 

Hay una verdad presente porque la Biblia nos dice que hay un Cristo que también va mudando, no es lo mismo el Cristo que estaba en la roca cuando Israel estaba en el desierto, al Cristo que estuvo en las calles de Galilea, ni al Cristo que vio el apóstol Pablo. Es el mismo Cristo, pero su manifestación y su excelencia y la nitidez de su revelación es diferente.

VERDAD PRESENTE ES VER HOY A CRISTO LO MÁS NÍTIDO POSIBLE.

Jesús dijo ustedes escudriñan las escrituras para ver si hayan a Dios, pero las escrituras dan testimonio de mí. Entonces cuando nos metemos en las escrituras, aquel espíritu regenerado que está dentro de nosotros, comienza a darnos una imagen más nítida de Cristo, y esa es la imagen en la que nos vamos a convertir, y a eso se le llama REFORMA.

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