Ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.

Romanos 6:13

En palabra de verdad, en poder de Dios, con armas de justicia a diestra y a siniestra.

2 Corintios 6:7

Debemos presentar nuestros miembros como armas de justicia debido a la guerra entre la justicia y la injusticia.

Pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros.

Romanos 7:23

La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz.

Romanos 13:12

En una guerra no se necesitan instrumentos sino armas, cada miembro de nuestro cuerpo es una arma de guerra que debemos presentar delante de Dios. Además necesitamos presentarnos a nosotros mismos como esclavos de Dios.

¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?

Romanos 6:16

Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna.

Romanos 6:22

Este es el orden de nuestra experiencia: Nosotros vemos, contabilizamos, nos presentamos a Dios, rechazamos al pecado y cooperamos con Dios. La pasividad no tiene lugar en esta batalla, si eres pasivo serás atropellado por el enemigo, tampoco debes ser demasiado activo ya que tu actividad estorbará el mover de Dios ¿Entonces que debemos hacer? Debemos ver los hechos, considerarnos muertos al pecado y vivos para Dios, presentar nuestros miembros y nosotros mismos a Dios, rechazar al pecado y cooperar con Dios. No trates de amar a tu cónyuge por ti mismo, no trates de ser humilde por ti mismo, no trates de vencer al pecado por ti mismo.

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