Aunque hemos sido identificados con Cristo a través del bautismo, y aunque hemos crecido junto con Él en la semejanza de su muerte y de su resurrección, la ley y la carne continúan existiendo, y aunque presentemos nuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia, todavía la ley de Dios existe fuera de nosotros y dentro de nosotros la carne.

Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.

Romanos 6:14

Aunque la ley sigue  existiendo no estamos bajo ella, Dios no la ha revocado ni anulado, ni abolido ¿Cómo entonces podemos decir que no estamos bajo la ley y encontrarnos removidos fuera de ella, las respuestas las encontramos en Romanos 7.

LOS DOS MARIDOS

Dios usa cosas que tú conoces para revelarte cosas que no conoces y de este modo llevarte a Su realidad.

¿Acaso ignoráis,  hermanos  (pues hablo con los que conocen la ley),  que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que éste vive? Porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive;  pero si el marido muere,  ella queda libre de la ley del marido. Así que,  si en vida del marido se uniere a otro varón,  será llamada adúltera;  pero si su marido muriere,  es libre de esa ley,  de tal manera que si se uniere a otro marido,  no será adúltera. Así también vosotros,  hermanos míos,  habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo,  para que seáis de otro,  del que resucitó de los muertos,  a fin de que llevemos fruto para Dios. Porque mientras estábamos en la carne,  las pasiones pecaminosas que eran por la ley obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte. Pero ahora estamos libres de la ley,  por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos,  de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra.

Romanos 7:1-6

El objetivo principal de este tema es: Llevar frutos para Dios. El mayor impedimento de llevar fruto para Dios es la carne bajo la ley.

Hay dos clases de frutos que siempre estaremos dando.

• Si estamos en el que resucitó de los muertos, llevaremos fruto para Dios.

• Si estamos en la carne con sus pasiones pecaminosas, llevaremos fruto para muerte.

Yo soy la vid verdadera,  y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto,  lo quitará;  y todo aquel que lleva fruto,  lo limpiará,  para que lleve más fruto. Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. Permaneced en mí,  y yo en vosotros.  Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo,  si no permanece en la vid,  así tampoco vosotros,  si no permanecéis en mí. Yo soy la vid,  vosotros los pámpanos;  el que permanece en mí,  y yo en él,  éste lleva mucho fruto;  porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece,  será echado fuera como pámpano,  y se secará;  y los recogen,  y los echan en el fuego,  y arden. Si permanecéis en mí,  y mis palabras permanecen en vosotros,  pedid todo lo que queréis,  y os será hecho. En esto es glorificado mi Padre,  en que llevéis mucho fruto,  y seáis así mis discípulos.

Juan 15:1-8

En Romanos capitulo 5 tenemos dos hombres, dos hechos, y dos resultados, en cambio en Romanos 7 tenemos dos maridos y una sola esposa.

• El primer marido es la ley.

• El segundo marido es el Señor resucitado.

Porque tu marido es tu Hacedor;  Jehová de los ejércitos es su nombre;  y tu Redentor,  el Santo de Israel;  Dios de toda la tierra será llamado.

Isaías 54:5

• La esposa somos nosotros la iglesia.

Y pasé yo otra vez junto a ti,  y te miré,  y he aquí que tu tiempo era tiempo de amores;  y extendí mi manto sobre ti,  y cubrí tu desnudez;  y te di juramento y entré en pacto contigo,  dice Jehová el Señor,  y fuiste mía.

Ezequiel 16:8

Y te desposaré conmigo para siempre;  te desposaré conmigo en justicia,  juicio,  benignidad y misericordia.

Oseas 2:19

Pablo usa un matrimonio disfuncional como analogía para explicarnos nuestra posición frente a la ley y frente a Cristo.

• La ley se enseñorea del hombre entre tanto que este vive.

• El primer marido de este pasaje representa la ley.

• Este marido es extremadamente exigente pero no ayuda en nada.

• Todas las demandas del marido hacia la mujer son lícitas.

• La mujer está completamente fastidiada de este matrimonio.

• No ve esperanza posible de ser libre de este marido.

• Lo peor es que el marido nunca morirá.

La mujer conoce al hombre de su sueño.

• Un día la mujer (que somos nosotros) conoce al marido más dulce del universo (Jesús).

• El problema es que la mujer no puede abandonar al primer marido porque sería adultera.

• Pero Dios tiene la solución: Si el primer marido que es la ley nunca morirá, entonces Dios no mata a nosotros y nos resucita y de esta manera quedamos libres del primer marido.

Así también vosotros,  hermanos míos,  habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo,  para que seáis de otro,  del que resucitó de los muertos,  a fin de que llevemos fruto para Dios.

Romanos 7:4

El miércoles próximo la siguiente edición…

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