EL CUERPO DE CRISTO: ES LA CONSUMACION DE LA OBRA DE LA CRUZ

La consumación de la obra de la cruz es la iglesia. La obra de la cruz abarca hasta el Cuerpo de Cristo y tiene como consumación el Cuerpo de Cristo. Por consiguiente, el conocimiento de la cruz nos lleva al conocimiento del Cuerpo de Cristo. La cruz conduce al hombre a un estado de debilidad e incapacidad, en el que pierde toda esperanza en la vieja creación. Cuando llega a este punto, es verdaderamente librado de la vieja creación y es introducido en la nueva creación. Todo lo que pertenece a la vieja creación quedó condenado y terminado por la cruz. El Cuerpo de Cristo es la nueva creación y no tiene nada que ver con la vieja creación.  Si recurrimos a métodos, tácticas y recursos humanos (los cuales tal vez utilizábamos antes) para resolver los asuntos de la iglesia, el resultado será un desastre.  Dios no aprueba nada que provenga de la vieja creación, ni permitirá que nada de la vieja creación permanezca en la nueva creación. Todo lo que sea de la vieja creación, debe pasar por la cruz y quedarse allí.

La iglesia no recibe beneficio alguno de lo que proviene del viejo hombre. La iglesia sólo recibe lo que procede de Cristo.

Dios no permitirá que predomine nada que provenga de la vieja creación. La determinación del hombre natural debe ser quebrantada; debe ser herido en el encaje de su muslo. Esto es lo que Dios está llevando a cabo en la nueva creación. El está poniendo fin a todo lo que sea de la vieja creación, y nos está constituyendo de todo lo que procede de Cristo para que lleguemos a ser el Cuerpo de Cristo en la práctica. Dios quiere despojar al hombre de todo lo que proviene de su carne. Los hijos de Dios deben, en primer lugar, poner fin a su vida natural.  La vida del nuevo pacto nos permite acceder a dimensiones de revelación y entendimiento. Retomando el concepto no es algo que recibo, es algo que ya tengo. 

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