ES UNA NECESIDAD IMPERIOSA SABER LO QUE DIOS NOS HA CONCEDIDO

“Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido.

1ra Corintios 2:12

¿Para qué hemos recibido el espíritu de Dios?  

El espíritu de Dios no es para ser ni creyentes, ni pentecostales, sino para que sepamos lo que Dios nos ha concedido. Tenemos el Espíritu de Dios para no operar en el espíritu del mundo, y este Espíritu opera en nosotros para que sepamos, no lo que Dios nos va a dar, sino lo que ya nos ha concedido.  Una persona que no opera en el espíritu de Dios vive la vida sin saber lo que se le ha concedido.

Si hoy no podemos escribir en un papel absolutamente todo lo que Dios nos ha concedido, adonde no sabemos lo que Dios nos ha concedido todavía operamos en el espíritu del mundo. Por lo tanto eso plantea un desafío: ¿Señor queremos discernir qué nos has concedido? ¿En qué áreas? En todas las áreas de nuestra vida.

“Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.

1ra Tesalonicenses 5:23

Por lo tanto la respuesta está mucho más fácil si la podemos ver por el espíritu, Dios nos ha concedido:

cosas al espíritu, 

cosas al alma y 

cosas al cuerpo.

Por lo tanto cada uno de nosotros no tenemos que estar pensando que hay cosas que Dios nos tiene que dar sino que ya nos la ha dado y si no las estamos disfrutando es porque no vivimos una vida en la plenitud del espíritu. 

COMPLETOS PERO NO DESARROLLADOS LO TENEMOS PERO NO SE HA MANIFESTADO

Por lo tanto aquí cabe lo que le dijo Pablo a los: 

No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu.

Efesios 5:18

El ser llenos del Espíritu no es para hacernos temblar, ni para llorar en una reunión. Mientras nuestro espíritu se llena más del Espíritu de Dios lo que nos sucede no es una experiencia pentecostal, sino que todo lo que Dios nos ha concedido comienza a ser revelado.Comenzamos a ver que nuestra oración no es la petición de algo que no tenemos, sino que es la declaración en fe de algo que nos ha sido concedido y que lo estamos llamando a la vida real. La única manera de orar con fe es saber lo que se nos ha concedido; el no saber es duda y la duda nunca nos acerca al trono de la gracia, lo que nos acerca al trono de la gracia es la fe, y la fe es algo que viene de Dios en forma de ver lo que se nos ha concedido. Básicamente ese es el evangelio. El evangelio no es un camino de búsqueda de quebrarle el brazo a Dios para ver si Dios quiere; todo lo que Dios quiso, Él ya lo hizo y todo lo hizo en Cristo, no lo hizo para nosotros, lo hizo en Cristo, y en su Hijo fue consumada Su obra. 

“Lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.

1ra Corintios 2:13

¿Qué hablamos? Hablamos lo que se nos ha concedido no lo que se nos va a conceder, no lo que no tenemos. Pero generalmente nuestras charlas son: “me falta”, “no tengo”, “estoy esperando una palabra de Dios a ver si esas cosas me va a venir”. Todo ese formato le llamamos: “LA NECESIDAD DE LA REFORMA”, la “reforma” no plantea una doctrina, plantea lo que se nos ha concedido en Cristo. Cuando recibimos a Cristo no recibimos una promesa, sino que recibimos absolutamente toda la vida necesaria para producir en la tierra el propósito eterno de Dios.

Un fuerte abrazo

YL

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