Continuamos desde donde dejamos en la tercera parte

La palabra “conceder” es la misma que usa Pablo a los Efesios:

“para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él”

Efesios 1:17

La palabra que usa para “dar” es la misma que para “conceder”. La palabra se escribe: didomi, y significa: “que el Señor nos da un modo operativo para hacer algo”. Dios no nos concede algo para consumir, no nos da una casa para que vivamos, si le pedimos a Dios una casa para vivir eso no es algo que Dios concede; si le pedimos una casa para montarnos sobre esa casa y producir algo mayor, entonces ahí Dios está en el negocio, a eso se le llama en la vida dar. Sabemos que Dios nos ha concedido algo porque no nos lo da en estado consumible, nos lo da en estado de poder.

Conceder según Dios significa: “dar una ventaja al que la recibe”. Cuando Dios concede algo, Él da para que ganemos ventaja sobre aquel que no entiende. A veces en el cuerpo de Cristo empezamos a ver a personas que oyen la misma palabra, que oran lo mismo y sin embargo a unos la vida les es más rápida y les es más fácil, y esto es por la intensidad con la que nosotros gestionamos nuestra vida para que Él nos revele lo que nos ha concedido.

No hay ninguna diferencia entre un creyente que va a una iglesia y un impío que no va a ningún lado en función de la vida, a menos que éste tenga el deseo ardiente en su corazón de no hacer nada que no esté alineado con lo que Dios le ha concedido.  “Conceder”, “Didomi”: es darle ventaja en la gracia, sentir que un deseo fuerte de Dios se ha hecho satisfecho en nuestra vida.

Por eso es que la oración de Pablo en Efesios es: “ruego al Padre de nuestro Señor Jesucristo…” es como que el deseo de un padre se cumplió en nosotros, como que papá debe estar pleno porque entendimos lo que nos dijo; esa es la idea de herencia, esa es la idea de ser herederos. Un heredero es alguien que está a la espera de algo que se le ha concedido por heredero, pero no se comerá esa herencia sino que la multiplicará para que el Padre se sienta satisfecho de que su herencia que es Cristo en nosotros está produciendo todos los días algo magnifico, eso es conceder.

Todo lo que Dios nos ha concedido está en la cruz, y cuando decimos que estamos crucificados con Cristo significa que habitamos una dimensión espiritual a donde todos los días averiguamos una cosa más que se nos ha sido concedida en la cruz. Fue en la cruz, no romana, no en la crucifixión, sino en la cruz de Cristo a donde Él quitó toda autoridad al príncipe del mundo, lo despojó de todo lo que tenía. Satanás y los demonios no fueron despojados para que Dios se lleve la riqueza al cielo, de todo lo que satanás fue despojado le fue dado a los Hijos, y le vino en forma de dones, en dones apostólicos, proféticos, de enseñanza, de milagros. A través de los dones que Cristo y el Espíritu y el Padre le dieron a la iglesia nosotros tenemos acceso a todo lo que se nos ha sido concedido, en forma de impartición y de revelación a nuestro espíritu.

En la parte IV profundizaremos este aspecto. Gracias por sus comentarios!

YL

A %d blogueros les gusta esto: