LAS ERAS – La separación del orgullo I

  • 20 de julio de 2022
  • Yonathan Lara
  • 7 min de lectura

Siguiendo con este camino hacia la perfección, comenzaremos la serie de la Era de Arauna, esta era representa la separación del orgullo.  

2 Samuel 24:17-25

 “Y David dijo a Jehová, cuando vio al ángel que destruía al pueblo: Yo pequé, yo hice la maldad; ¿qué hicieron estas ovejas? Te ruego que tu mano se vuelva contra mí, y contra la casa de mi padre. Y Gad vino a David aquel día, y le dijo: Sube, y levanta un altar a Jehová en la era de Arauna jebuseo. Subió David, conforme al dicho de Gad, según había mandado Jehová; y Arauna miró, y vio al rey y a sus siervos que venían hacia él. Saliendo entonces Arauna, se inclinó delante del rey, rostro a tierra.
Y Arauna dijo: ¿Por qué viene mi señor el rey a su siervo? Y David respondió: Para comprar de ti la era, a fin de edificar un altar a Jehová, para que cese la mortandad del pueblo.

Y Arauna dijo a David: Tome y ofrezca mi señor el rey lo que bien le pareciere; he aquí bueyes para el holocausto, y los trillos y los yugos de los bueyes para leña. Todo esto, oh rey, Arauna lo da al rey. Luego dijo Arauna al rey: Jehová tu Dios te sea propicio.  Y el rey dijo a Arauna: No, sino por precio te lo compraré; porque no ofreceré a Jehová mi Dios holocaustos que no me cuesten nada. Entonces David compró la era y los bueyes por cincuenta siclos de plata. Y edificó allí David un altar a Jehová, y sacrificó holocaustos y ofrendas de paz; y Jehová oyó las súplicas de la tierra, y cesó la plaga en Israel.”

En este pasaje vemos el juicio de Dios sobre Israel, por causa del orgullo de David, quien como rey había censado al pueblo, sin consultarle a Dios. 

En el libro de Éxodo capítulo 30 versículo 11 al 16, Dios le habla a Moisés muy claramente acerca del censo, que solo debía ser hecho por mandato divino y siguiendo el protocolo. Este consistía en ofrendas que debían presentar a Jehová todos los censados mayores de 20 años. 

Cuando se realizaba un censo, se debía recibir un rescate del individuo para expiar el conteo. Este dinero de rescate se usó para reparar el Tabernáculo (Éxodo 38:25-28). Cuando David censó al pueblo, Dios no ordenó el censo y el rescate no fue pagado. Al no pagar el rescate, David actuó como si las personas le pertenecieran. Israel no le pertenecía a David, todas las almas le pertenecen al Señor ( Ezequiel 18:4).

David se movió de la mayordomía a la propiedad, sintió que era dueño de Israel, se glorificó a sí mismo. Ahora podía presumir de su ejército. Se volvió egocéntrico. El éxito, sin estar rendidos al Señor, nos vuelve orgullosos. La confianza de David en su propia fuerza y éxito se convirtió en  licencia para tomarse atribuciones que no le correspondían. 

Este tipo de conductas son muy normales en estos tiempos donde los líderes creen que son los dueños de las congregaciones. Utilizando expresiones como: “tenemos el auditorio más grande”, “la mía es la iglesia de mayor crecimiento”,“ mi libro es el  más vendido”,“ mi álbum, más vendido”. En fin, cualquier similitud con la realidad, en este caso, no es pura coincidencia. 

Volviendo al relato en cuestión, podríamos preguntarnos cómo fue que David se volvió orgulloso? La respuesta se encuentra en capítulos anteriores: 2° Samuel capítulo 12 versos 29 al 31. Este pasaje relata la victoria de David y su ejército sobre los Amonitas, describe muy puntualmente el momento en que la corona del rey amonita fue puesta sobre la cabeza del rey David. Este simple hecho el de no poner la corona a los pies del Señor, sino haber aceptado este trofeo como suyo, demostraba que David se sentía orgulloso de sus hazañas y de sus éxitos, habiéndose olvidado de que todo era por medio de la intervención divina y que él solo era un instrumento escogido por Dios para liderar a su pueblo.  

Las consecuencias que trajo a su vida este acontecimiento también se vieron reflejadas en  su familia. Según cuentan las Escrituras en Génesis 19:37-38, Amnón nació del incesto entre la hija menor de  Lot con su padre. Al adoptar la corona Amonita, David  sembró incesto en su propia familia. Su hijo, Amnón, violó a su media hermana, Tamar (2 Samuel 13). 

No hubo área de su vida que no fuera afectada por este simple hecho. Cuando David comenzó a examinar su propia fuerza, quitó sus ojos del Señor y comenzó a mirar los números. (2 Samuel 24; 1 Crónicas 21). Dejó de humillarse ante  Dios  y comenzó a cuidar su propia reputación. 

Al medir su fuerza personal, socavó la fuerza del Señor, este lapso de fe fue el responsable de la muerte de setenta mil hombres. 

  • El número siete (los múltiplos de siete) representan el número de descanso o delegación
  • El séptimo día fue declarado día de descanso. 
  • En Lucas 10, Jesús designó a los setenta para que fueran a cada ciudad o lugar. 
  • En Hechos 6, siete diáconos fueron designados para cuidar al pueblo, para que los padres apostólicos pudieran entregarse continuamente a la doctrina y a la oración. 
  • Los padres operan desde el descanso cuando pueden delegar la obra del ministerio a sus hijos.

La muerte de los setenta mil hombres fue el fin del descanso de David. Empezaron los disturbios entre los que quedaron en el campamento. Fue el final de la delegación de líderes. Cuando no hay delegación en la casa, no hay descanso.

Lamentablemente muchas prácticas comunes en las reuniones o cultos como el “llamado al altar” de manera continua, como una costumbre, van creando una cultura de adicción al liderazgo, sin equipar a los santos. Al depender de la autoridad del líder, las personas no tienen fe ni autoridad propia, para poder ser promovidos a un nuevo nivel. Generando así una multitud de creyentes estériles, que no suman en la economía del evangelio del reino, son peso muerto.  Cuando hay un liderazgo egocéntrico, posesivoeinfantil,los santossufren, porque aunque aman a Dios no pueden avanzar. Cuando son nuevos en la fe esto está bien, pero no se puede permanecer en un período de infancia eternamente, porque a la naturaleza de Cristo que opera en cada santo precisa, mejor dicho, le urge seguir creciendo. Eso para un líder egocéntrico, y orgulloso no es conveniente. Pero para aquellos que conocen que fueron constituidos por Jesucristo ya sea como apóstoles, profetas, maestros, pastores y evangelistas para la edificación de los santos es su principal objetivo: que Cristo crezca en cada santo.
Efesios 4:10-13 

“El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo.
Y
él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”.

Mi humilde opinión es que aceptando los procesos de Dios en nuestras vidas, podremos ser blindados contra ese gigante que es el orgullo, para no ser líderes egocéntricos ni eternos creyentes infantiles o en estado catatónico, con sus signos vitales en funcionamiento pero que parecen muertos.

Hasta el próximo encuentro, muchas gracias por acompañarnos en cada serie.

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